La importancia de entrenar después de los 40 años para evitar el sedentarismo: “Tenés que invertir en la salud, en los músculos y en los huesos”
El inicio de la cuarta década de vida marca un punto de inflexión donde el ejercicio físico deja de ser una opción para convertirse en una necesidad fundamental para la autonomía futura. El Dr. Mario Ortellado (MP 3611), especialista en ortopedia y traumatología, explicó las cosas a tener en cuenta al momento de atravesar este proceso.
“Si ya venías entrenando, tenés que tener algunos cuidados para seguir entrenando”, dijo el especialista en diálogo con el programa de streaming Sala Cinco, transmitido por Misiones Online. “Y si no entrenás, tenés la obligación de entrenar porque ese es tu pasaporte para que a los 70 puedas ser independiente”.
Este requerimiento clínico se debe a la pérdida progresiva de masa muscular propia de la edad, un proceso que exige adoptar rutinas integrales para contrarrestar su avance. “A partir de los 40 hay un proceso que ya no es tan silencioso, que es la sarcopenia. ¿Qué es la sarcopenia? Es cuando perdemos masa muscular. Entonces, es fundamental que empieces a encarar o que sigas encarando un entrenamiento. El entrenamiento tiene que ser aeróbico, de fuerza, de flexibilidad y de equilibrio”.
Consecuentemente, los objetivos del acondicionamiento físico deben transformarse, priorizando el bienestar a largo plazo por encima de la apariencia física estética. “Si vos antes venías entrenando hasta los 20 años para la foto, para los 40 años tenés que entrenar para tu futura salud. Tenés que invertir en la salud, en los músculos y en los huesos”, dijo el médico.
Para evitar lesiones articulares y musculares, es indispensable mantener una preparación constante durante la semana en lugar de realizar esfuerzos intensos y esporádicos únicamente durante los días de descanso. “A los 40 ya no puedes ser el Titán del fin de semana. Ya tenés que agarrar y durante la semana tenés que dedicarte tiempo, tenés que ir al gimnasio, tenés que entrenar fuerza para que después si querés jugar el partidito del domingo de fútbol o de lo que sea, no te lesiones”.
En cuanto a las disciplinas de impacto, su práctica regular resulta beneficiosa siempre y cuando el cuerpo no deba soportar la carga mecánica adicional que genera el exceso de peso. “El running no es malo. Lo que es malo es que corras con sobrepeso, es malo que corras sin entrenar, es malo que corras sin indumentaria adecuada. Vos imaginate que por cada kilo que tengas de sobrepeso, son cuatro kilos de impacto en la articulación”, manifestó.
El uso de equipamiento específico diseñado para cada disciplina es otro factor determinante que contribuye de manera directa a la prevención de daños físicos. “Hoy en día, con la tecnología, tenemos indumentaria para cada tipo de deporte y eso no es por una cuestión comercial, es también por una cuestión de salud. Si vos ocupás indumentaria adecuada para cada una de las actividades que hacés, tenés menos riesgos de lesionarte”.
Finalmente, cualquier incursión en el ámbito deportivo debe estar precedida por una evaluación médica exhaustiva y desarrollarse de manera estrictamente progresiva. “Siempre que cualquier persona quiera hacer actividad física, bienvenida sea. Pero informate, hacelo adecuadamente, hacelo gradualmente y sobre todo hacete un chequeo. Aunque vos te sientas que estás muy bien y que podés correr 70 kilómetros, tenés que hacerlo gradualmente porque tarde o temprano el cuerpo te va a pasar factura”, concluyó.