Ingrid Grudke advirtió sobre su ex tras infidelidad y denuncia de estafa: “Cuídense mucho de esta persona”
“A mí lo que más me molesta es que me haya usado de escudo para someter y hacer ciertas maldades”, aseguró Ingrid Grudke en Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae, al recordar algunos de los episodios más dolorosos y polémicos de su vida personal y profesional.
Grudke, modelo, actriz, conductora y fisicoculturista nacida en Misiones, tiene más de tres décadas de trayectoria y se consolidó como una de las figuras más reconocidas del modelaje en el país. Trabajó para importantes marcas nacionales e internacionales y desfiló en distintos mercados alrededor del mundo. Además de su carrera en la moda, participó en cine, teatro y televisión, y fue parte de programas como Los 8 escalones. En los últimos años incorporó una nueva faceta como atleta de fisicoculturismo en la categoría Fit Model, y representó a la Argentina en competencias internacionales.
La modelo contó que lleva treinta años de carrera ininterrumpidos como modelo, salvo por la cuarentena, y que también hizo cine, teatro, televisión y actuación. En realidad, comenzó como actriz publicitaria antes de que la conocieran como modelo de alta costura. Viajó por todo el continente americano, la Polinesia y Europa, incluyendo Lituania y Estonia.
El modelaje: entre el trabajo y las estafas
Grudke desmitificó la idea de que el ambiente del modelaje sea complicado en sí mismo. “El trabajo de modelo no es un sueño, es un trabajo. Empecemos por ahí, porque muchos dicen: ‘¡Ay! Es mi sueño ser modelo’. Y no. Las modelos prestamos un servicio de uso de imagen para promocionar, difundir y promover un producto, un diseño, una marca, comunicar a través de nuestra imagen para que la persona del otro lado del televisor, de una revista, de una publicidad, compre y consuma lo que tenemos puesto. Ese es nuestro trabajo. Entonces, cada casting es una entrevista de trabajo”, explicó.
Sin embargo, reconoció que existen “muchas cosas turbias detrás de una imagen de modelo”, especialmente las estafas. “Hoy en día está muy de moda cobrar por ir a hacer un casting. Un casting, que es una entrevista de trabajo. Si yo estoy yendo a una entrevista de trabajo para quedar en un comercial de alguna marca, ¿cómo me van a cobrar por ir a un casting? Es una estafa. Muchas chicas se comunican en redes sociales y me dicen: ‘Ingrid, me quisieron cobrar 50 mil pesos para ir a hacer un casting’. Es un absurdo. La gente que no sabe cree que es así y no”, advirtió. Por otra parte, aclaró que una escuela de modelos sí cobra porque enseña cómo funciona el trabajo, que se divide en pasarela, fotografía y comerciales.
La competencia, según Grudke, existe como en todos los trabajos. “Siempre, obviamente, en un casting querés quedarte en ese trabajo, querés que te elijan. Es lo mismo que ir a una entrevista para ser secretario de alguna empresa. Hay competencia, pero también hay inseguridades de muchas personas cuando no entienden lo que es ser modelo”, afirmó. La modelo aseguró que jamás “codeó a nadie” ni buscó “abrir ni cerrar la pasada”.
Grudke también habló de su incursión en el fisicoculturismo, en la categoría Fit Model. “Es una categoría nueva que no se suplementa ni se usa la hipertrofia muscular. O sea, es entrenamiento fuerte, comés seis veces al día, descansás y no se usan suplementos”, detalló. Ingresó al culturismo por Analía Galeano, una atleta profesional argentina, quien la empezó a entrenar y le dijo: “Vos vas a ser mi fit model porque tenés todas las medidas para ser esa categoría”.
Engaño, estafa y una advertencia
Ingrid Grudke se refirió a su vida amorosa, donde tuvo una relación de catorce años con un bibliotecario, luego dos años con Cristóbal López y, finalmente, siete años con la última pareja que tuvo, con quien todo terminó “muy mal”. La modelo reveló que su expareja la engañó con la esposa de su sobrino. “Lo engañó también a mi sobrino. Ella trabajaba para nosotros en nuestra empresa”, puntualizó. La situación se dio después de la cuarentena, cuando Grudke se mudó a Misiones con su pareja, oriundo de Mar del Plata, debido a la enfermedad de su papá y la imposibilidad de trabajar como modelo y actriz en Buenos Aires. Abrieron una empresa que creció rápidamente y necesitaron una “mano derecha”, y allí apareció la esposa de su sobrino, quien supuestamente era de confianza.
Grudke se enteró de los rumores por una amiga y comenzó a atar cabos. “Ahora entiendo de dónde viene el estrés de él. Se estresaba mucho últimamente y era porque yo no era la única. Hacían una vida paralela a mi relación y a la relación de mi sobrino. Era como la canción Felices los cuatro”, relató. Al principio, encaró a ambos, pero ellos lo negaron rotundamente. Su sobrino, sin embargo, descubrió mensajes comprometedores entre su esposa y la pareja de Grudke. “Mi sobrino no es que descubrió unos chats diciendo: ‘Bueno, vamos al telo de Paraguay’. Descubre las conversaciones que fueron delante mío. Fuimos al teatro, a inaugurar otro negocio en Mar del Plata y estando en mi casa en Buenos Aires. Todas esas conversaciones”, precisó.
La modelo esperó unos meses antes de confrontarlos con las pruebas, porque necesitaba recuperar un crédito. “Es muy largo, es una novela japonesa”, comentó entre risas. Aunque recuperó parte del dinero, aún le deben una suma considerable, que, según ella, supera los cien mil dólares iniciales para la heladería que abrieron en Posadas y otras inversiones que salieron de su bolsillo. “Yo creo que la estafa emocional fue mucho peor de lo que es la estafa económica”, confesó.
Grudke los encaró con la verdad, pero su expareja y la esposa de su sobrino nunca le pidieron perdón. “No los perdoné ni a él ni a ella. Porque se burlaron mucho de mí. Para perdonar está Dios. Yo me brindo cien por cien con las personas. Yo siento que la vida está para vivirla de la mejor manera. Yo confío en la gente, creo en la gente, necesito creer para vivir. Puede pasar que te equivoques. Yo le di la oportunidad de que me digan en la cara: ‘Che, nos enamoramos, nos equivocamos’. Somos humanos y te pueden pasar”, afirmó. Su expareja la echó de su casa cuando ella lo confrontó. Su sobrino se divorció, pero Grudke no sabe si los infieles siguen juntos. Cuando los confrontó con los mensajes, ellos dijeron que eran “inventados por mi sobrino”.
Actualmente, Grudke está conociendo a alguien, pero con calma. “De verdad esto fue muy doloroso para toda mi familia, para mi hermana, mi mamá. No existe eso en nuestra cabeza. Somos una familia chica y que hagan una relación paralela para nosotros fue muy serio. Para mí, fue mucho trabajo. A mí me afectó la salud y eso no perdono. Porque un engaño puede ocurrir porque somos humanos. Soy la persona más tranquila y libre. Les di la oportunidad que me pregunten, pero el sentirme tan violentada… Porque no dejó de ser violento la forma que me trató, la forma que me violentó después de que yo lo descubra”, sostuvo. Además, hay otras cosas que no puede contar, relacionadas con las chicas que trabajaban en los negocios.
La modelo lanzó una fuerte advertencia a la sociedad: “Cuídense de esta persona. El día de mañana, si alguien se enamora, cuidate de esta persona, porque quizás muchas no me creen lo que yo viví. Pero a mí nadie me avisó y es una mala persona. A mí lo que más me molesta es que me haya usado de escudo para someter y hacer ciertas maldades. La desesperación de querer ser modelo a veces hace que te metas en lugares muy turbios y podés ser abusada, engañada, estafada. Es peligroso y las cosas que pasan son reales. Entonces, no seamos ingenuos”.
Autosuficiencia y maternidad
Grudke nunca tuvo interés en tener hijos, algo que siempre habló y ahora dice con más liviandad. “Viste que muchas mujeres tienen el deseo y la necesidad de gestar, yo nunca lo sentí. Soy la mejor tía del mundo, me divierto, se quedan días en mi casa, cero drama. Pero el tema de gestar nunca fue un deseo fuerte”, aseguró. Este tema le trajo problemas con algunos hombres, quienes siempre le pedían tener un hijo. Ella les respondía: “¿Pero por qué me quieren hacer un hijo? Soy una mina que no jodo con la plata, no necesito tarjeta de crédito porque me gestiono todo yo, soy autosuficiente”.
La modelo contó que las modelos de su época se alquilaban taxis aéreos para ir de una provincia a otra para hacer desfiles. “Juntábamos, entre tres o cuatro modelos, por ejemplo, una vez en La Chola, Hernán Drago y yo teníamos que ir al carnaval de Paso de los Libres y al otro día estar en Mar del Plata. Y nos alquilamos un avión privado. El trabajo de modelo era muy bueno durante muchos años. Yo trabajé muy bien. Yo no necesité de un hombre para saber lo que es el millón de dólares”, afirmó. Explicó que en un año hizo 38 comerciales, publicidad para México, Alemania y Chile, y el mínimo era diez mil dólares por un comercial sin ser conocida. “Si vos sabés administrar eso, te va bien. La verdad que gané muy bien. Nunca hablo de dinero, pero a veces es necesario porque decís: ¿es un buen trabajo? Sí. ¿Es mucho trabajo? Sí, pero lo tenés que tener en claro y saber administrarte. Porque esta carrera es como la de un jugador de fútbol. Si no sabés aprovechar tu momento de gloria, te la quemás en dos minutos”, aconsejó.
Grudke también recibió piropos de mujeres, algo que la halaga y la hace sentir cómoda, aunque ella es una persona de pareja clásica. “Nunca me dio curiosidad. Me siento bien, por supuesto. Y he tenido muchas propuestas de mujeres. Me parece algo lindo”, dijo. Además, relató que le pasó que la “manosearon” en el trabajo, bajo la excusa de probarle un vestido. “Porque los abusos están tanto de hombre como mujeres, también me ha pasado. Te acomodan… y uno está ahí… Ahora después de 30 años ya te das cuenta. Pero al principio no lo ves tan así”, sostuvo.
En los backstages de los desfiles, donde hay mucha desnudez, se pierde un poco el pudor. “Sí, pasa. ‘Ay, mirá el culo que tiene’ o ‘cómo me gustaría tener esas piernas’. Por admiración, por curiosidad o por deseo también. Pero lo que pasa es que cuando estás en un backstage, vos no pensás en todo lo sexual, pensás en hacer bien tu trabajo. ¿Cuál es tu trabajo? En segundos cambiarte para volver a estar en pasarela. La pasarela es la exhibición de un diseño. La mayoría de las veces se lleva todo al terreno de lo sexual y hoy en día más todavía”, reflexionó. Sin embargo, enfatizó que el modelaje es un trabajo “muy lindo” cuando se comprende su esencia. “La moda nos encanta a todos, a la mayoría de las mujeres, a los hombres, nos gusta la moda. Lo que pasa que detrás de esa imagen casi intocable de una mujer divina, arreglada, maquillada, peinada, espléndida, que está en una pasarela, hay mucha gente trabajando. Desde el diseñador que te confecciona, la bordadora. Es una gran industria de trabajo, merece mucho respeto toda la gente que trabaja en la industria textil argentina y estoy agradecida de pertenecer a esa industria”, concluyó. Con información de Infobae.